Recuerdos latentes

Simplemente cuando el pasado azota en forma de hipótesis, a veces el problema se soluciona cambiando la perspectiva. Tenganlo en mente y espero que les sirva la táctica. Abrazo.
Sentado bajo las sombras excava en el pasado,
pensando en lo que controla rellena sus retazos.
Pero un detalle se le escapa... una memoria abandonada,
un silbido que te atrapa... una mirada descifrada
El anhelo prometido busca siempre su camino
La navaja del olvido que hace poco está sin filo...
En su fría calidez se refugia unos instantes
disfrutando el entremés ellos quedan tan campantes
No se quiere exponer al desvelo que era ansiado,
el que habla sin convencer del cariño recordado.
Las navajas del suplicio ha guardado en sus bolsillos
Con un trago y sacrificio que no puede ahogar sus gritos...
Sin un muro que lo ampare del sentir ese recuerdo,
se entrega sin que lo llame a su humilde instrumento...
Sin escape a su abrupto... pero así prefiere estar,
para buscar luego un futuro, y por ella progresar
El trago amargo desteñido yace ahora con espanto
Ni dormido ni sumido... el temor ya no es tanto.
Arrancándose su piel, prometiéndose consigo:
“Aunque no latas al caer, en mi mente estás conmigo.
De tí nada me separa, te recuerdo: por tí existo
y aunque el mar te llevara, estarás cuando lo necesito”
pensando en lo que controla rellena sus retazos.
Pero un detalle se le escapa... una memoria abandonada,
un silbido que te atrapa... una mirada descifrada
El anhelo prometido busca siempre su camino
La navaja del olvido que hace poco está sin filo...
En su fría calidez se refugia unos instantes
disfrutando el entremés ellos quedan tan campantes
No se quiere exponer al desvelo que era ansiado,
el que habla sin convencer del cariño recordado.
Las navajas del suplicio ha guardado en sus bolsillos
Con un trago y sacrificio que no puede ahogar sus gritos...
Sin un muro que lo ampare del sentir ese recuerdo,
se entrega sin que lo llame a su humilde instrumento...
Sin escape a su abrupto... pero así prefiere estar,
para buscar luego un futuro, y por ella progresar
El trago amargo desteñido yace ahora con espanto
Ni dormido ni sumido... el temor ya no es tanto.
Arrancándose su piel, prometiéndose consigo:
“Aunque no latas al caer, en mi mente estás conmigo.
De tí nada me separa, te recuerdo: por tí existo
y aunque el mar te llevara, estarás cuando lo necesito”